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ExpresateVae
Las huellas del obrero
antillano en el Canal
Por Gerardo Maloney
Catedrático universitario, escritor, historiador y cineasta.
Hoy por hoy
el Canal de Panamá,
además de poseer un valor estratégico desde
el punto de vista económico y comercial, es
una prueba elocuente del progreso humano
en el campo de la tecnología. Se trata sin duda
alguna, de una de las obras de ingeniería más
grande a lo largo del desarrollo mismo de la
humanidad.
Pero igualmente el
Canal ha permitido,
con
todas
las
limitaciones propias
de la época de su
construcción,
la
convergencia
de
diferentes razas y
culturas, generando
un país multiétnico
y
pluricultural,
const i tuyéndose
en un ejemplo de
convivencia intercultural, que da testimonio de
las posibilidades de comprensión y tolerancia
que encierra dialécticamente la condición
humana.
FACTORES DETERMINANTES DE
LA CONSTRUCCIÓN DEL CANAL
Tres elementos hicieron posible esta portentosa
obra del ingenio científico tecnológico: la
tecnología puesta por los Estados Unidos
,
la
posición geografía
, producto de un
istmo estrecho separando los dos océanos,
patrimonio aportado por la nación panameña y
por último el tercer elemento que hizo realidad la
construcción del Canal, fue
la
fuerza de trabajo
, el trabajo
incansable de miles de
hombres, que derrotaron la
fiebre amarilla, la malaria, los
derrumbes, las explosiones
de dinamita, la inclemencia
del clima y un régimen
laboral y social segregado,
para ver culminado el 15 de
agosto de 1914, el grandioso
Canal de Panamá.
Fueron mayormente, miles
de hombres provenientes
de Barbados, Trinidad, Martinique, Santa Lucia,
Guadalupe, Jamaica y Grenada,
entre otras islas Caribeñas, los que
llegaron al istmo para contribuir
con sangre, sudor y sus vidas,
para hacer del Canal una hermosa
realidad, que continua cumpliendo
mejor que nunca su estratégica
función como punto de articulación
del comercio mundial, gracias a la
labor profesional y eficiente que
desarrollaron en la operación y
funcionamiento de la vía, parte
importante de las generaciones
descendientes de los obreros
excavadores del Canal de Panamá.
REPARTO DE LOS BENEFICIOS
Los Estados Unidos que realizó la
gran inversión financiera para la
construcción de la vía, con los años
que la controlaron, lograron captar
los millonarios beneficios directos e
indirectos producidos, recuperando
con enormes utilidades su inversión
original.
Panamá,
después
de
una
lucha generacional por lograr la
soberanía sobre todo su territorio
y el control de su principal recurso,
alcanza finalmente con los
Tratados Torrijos-Carter su sueño
histórico; y a partir del año 2,000
el país ha venido obteniendo los
beneficios a que tiene derecho por
su privilegiada posición geográfica.
Y hoy, está a punto de
ver
completada
bajo
su
administración, el inicio de una
nueva etapa de la explotación de
su posición geográfica, a través
de un mecanismo más moderno
y adecuado para las condiciones
actuales de la economía mundial,
como es la ampliación del Canal.
Los trabajadores antillanos, son los
que no han sido recompensados
debidamente; la dureza del
periodo de construcción de la vía,
el régimen de vida segregado, la
discriminación, las injusticias del
sistema judicial de la Zona del
Canal, y el rechazo y la xenofobia
por parte de importantes sectores
de la sociedad panameña mantiene
una deuda con estos valientes
hombres del Caribe.
El testimonio de un obrero de
la época recogido en la obra de
Lancelot Lewis, The West Indian en
Panamá, nos dramatiza el cuadro
de la construcción de la siguiente
manera: ‘Durante esos días
llovía torrencial y regularmente,
nos obligaban a trabajar bajo la
lluvia para cumplir las ocho horas
reglamentarias. Nuestra situación
era una especie de semi esclavitud,
no había a quien recurrir; teníamos
que aceptar o correr el peligro de
perderlo todo.
‘En la mayoría de los casos la
comida estaba mal preparada, casi
cruda. Teníamos que bañarnos,
lavar nuestras ropas y beber el
agua del mismo río. Agua que
usábamos para cocinar, y que
compartíamos con los caballos y
el ganado… continua relatando
Austin Harragan’.
‘Tuvimos que confrontar el
problema de la malaria con médicos
y enfermeras poco entrenados,
muchos
obreros
murieron
temprano. Otros se volvían sordos,
por los usos excesivos de la quinina
que teníamos que tomar para
prevenir las enfermedades.
“...para el año 1913, habían fallecido 11,943 empleados
blancos, en relación con 44,711 obreros negros.”
*Informe anual del Departamento de Sanidad de la Compañía del Canal.
Imágenes del Documental
Nosotros los del Silver Roll
GECU 1982
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