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Llegada de
trabajadores de
Barbados. A
inicios del s. XX
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‘Tanto fue el problema que al quedar sordos los obreros
no escuchaban el ruido y silbido del tren, y terminaron
arrollados en la vía, o en los derrumbes, por no escuchar
las explosiones de dinamitas’.
‘Había muchos que le temían a los doctores, y al
enfermarse preferían ocultarse y buscar sus propios
remedios. A veces eran descubiertos, golpeados
salvajemente, e incluso llevados a prisión, ya que la regla
era o en el trabajo o en el hospital. No había lugar para
vagancia’.
‘Y después de la nueve de la noche no podía existir
ninguna vela encendida en los campamentos de trabajo.
Además de estas denigrantes situaciones, los antillanos
se vieron obligados a realizar los trabajos más difíciles.
‘El informe anual del Departamento de Sanidad de la
Compañía del Canal indica que para el año 1913, habían
fallecido 11,943 empleados blancos, en relación con
44,711 obreros negros.’
GOLD Y SILVER ROLL
El sistema laboral segregado
en la Zona del Canal,
estaba legitimado por el
régimen de Patrón Oro para
norteamericanos y europeos
blancos, y el Patrón plata,
para los obreros negros.
Los
blancos
recibían
salarios en oro, aunque
hicieran trabajos similares al
trabajador negro.
Tenían
separadas
sus
comunidades,
viviendas,
restaurantes,
hospitales,
almacenes, y en algunos
servicios como correo,
había una fila para blancos y
una para negros, fuentes de
agua según la raza.
Uno de los aspectos menos
estudiados dentro de la
Zona del Canal es el sistema
de justicia. Las historias y
los casos que recoge Julie
Greene en su libro ‘The
Canal Builders’ muestra
claramente la manera en
que el sistema garantizaba
el orden y la productividad en
la Zona, asegurando que el
peso de la ley fuera siempre
severo y diferenciado en el
caso de los antillanos.
Sentencias
y
multas
desproporcionadas,
le
aseguraba a la Compañía
del Canal, mano de obra
gratuita, para las faenas
difíciles y peligrosas.
Estas
condiciones
infrahumanas,
en
que
el
trabajador
antillano
hizo realidad el Canal
de
Panamá,
fueron
gradualmente revertidas por
las acciones organizadas de
los trabajadores del Canal,
a partir de 1916, cuando
los sindicatos realizaron la
primera huelga en Zona del
Canal, que sería continuado
por dirigentes como William
Preston Storte y Samuel
Innis, en 1920, y luego por
Samuel White, que crea la
Asociación de Trabajadores
de Plata, y posteriormente
por el sindicalista Luis
Anderson.
Son estos trabajadores que
inspirados en la resistencia
de
los
excavadores,
habrían de protagonizar
gestas importantes hasta
desmantelar el régimen del
Gold y Silver Roll.
SIGNIFICADO DE LOS 100 AÑOS
Para los antillanos y sus descendientes, las esclusas y
los lagos del Canal, contienen, la sangre y el sacrificio
de sus antepasados, que llevaron con orgullo, el hecho
de haber sido parte del Canal de Panamá.
Por eso cuando hoy se realiza una importante promoción
de los 100 años de su existencia, causa molestia que en
la reconstrucción de los hechos, no aparezca como se
merecen las huellas de los afroantillanos.
El Canal en manos panameñas, no debería repetir
la historia de exclusión y rechazo xenofóbico como
la sociedad panameña trato a los antillanos, y cuya
expresión aunque no única fue la constitución de
1941, famosa por su artículo de raza de inmigración
prohibida. Más bien el Canal en manos panameñas
debería servir para generar beneficios que a través de
políticas sociales, sirvieran para reducir la desigualdad
y la pobreza, en los sectores populares, que será una
manera ejemplar de reparar las injusticias que tuvieron
que confrontar uno de los componentes humanos más
significativos en la historia del Canal de Panamá.
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